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Personas de Paz: el Comandante Kakule Kapitu Jean Marie habla sobre una masculinidad positiva en la República Democrática del Congo

Más de un millón de personas han trabajado por la paz bajo la bandera de las Naciones Unidas, pero no están solos en la búsqueda de la paz. El mantenimiento de la paz está impulsado por asociaciones diversas y sólidas. En esta nueva entrega, con motivo de la celebración del Día Internacional del Personal de la Paz el 29 de mayo, le acercamos las voces de los trabajadores por la paz y sus socios en todo el mundo.

Reportaje original: Carine Tope / Edición: Maya Kelly

El Comandante Kakule Kapitu Jean Marie es un funcionario que sirve en la Policía Nacional Congolesa. Estaba entre los cerca de 60 participantes de la Policía Nacional Congolesa, las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo y los miembros de la sociedad civil que asistieron a un taller de toma de concienciación promovido por la MONUSCO, la misión de estabilización de paz de la ONU, sobre el fomento de una masculinidad positiva. La masculinidad positiva supone un enfoque innovador que implica a los hombres, haciéndoles aliados, en su esfuerzo por avanzar hacia la igualdad de género y con objeto de evitar la violencia de género y de tipo sexual. La MONUSCO tiene la inquebrantable misión de evitar y responder ante la violencia sexual relacionada con los conflictos dentro de la República Democrática del Congo, además de proteger a los civiles ante cualquier forma de agresión por motivos de género y de tipo sexual, al tiempo que apoya la participación de las mujeres en los procesos políticos y de paz. La misión lleva a cabo multitud de proyectos y actividades en favor de su mandato.

“Una masculinidad positiva implica un conjunto de comportamientos que los hombres ponen en práctica cuando se oponen a la violencia contra mujeres y niñas. Un hombre en pro del género (o igualdad) supone un ejemplo, un hombre modelo de referencia, un defensor de la igualdad de género y un practicante de la masculinidad positiva.

Desde que recibí la formación en masculinidad positiva gracias a la MONUSCO, he profundizado mucho en este tema. Me he convertido en instructor de éste y otros temas relacionados. En mi trabajo, soy la persona a quien preguntar cuestiones relacionadas con el género. Y puesto que debo dar ejemplo, también debo cambiar mi mentalidad y equilibrar mi ego masculino. Con el trabajo, en mi comunidad y en casa con mi familia, represento un hombre en pro de la igualdad de género.

Cuando estoy en mi puesto de trabajo, no tengo ningún problema en aceptar las órdenes de mi superior, que resulta ser una mujer, cosa con la que muchos de mis compañeros (hombres) tienen dificultades. A nivel profesional, trato a mis compañeras con respeto.

Un ejemplo de hombre modelo en masculinidad positiva es un hombre que persuade a otros con su actitud para, al mismo tiempo, fomentar la igualdad de género y sensibilizar tanto sobre comportamientos como sobre actuaciones perjudiciales.

En mi comunidad, siempre que tengo la oportunidad, no dudo en conversar con otros hombres acerca de las ventajas de interiorizar la masculinidad positiva. Pienso que lo que constituye una barrera en nuestras comunidades son ni más ni menos los hábitos y costumbres. De hecho, funcionan como coartada para que muchos [perpetúen] una masculinidad tóxica.

Un hombre que fomenta una masculinidad positiva es alguien que impulsa un cambio real.

Seguiré trabajando para convertirme en un modelo a seguir y en un hombre que sirve de ejemplo para otros a fin de lograr un cambio auténtico en sus comportamientos y eliminar cualquier forma de discriminación por motivos de sexo.”