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Conflictos y recursos naturales

  • UN Photo/Albert Gonzalez Farran
Los factores ambientales casi nunca, o incluso nunca, son la única causa de los conflictos violentos. Sin embargo, es obvio que la explotación de los recursos naturales y las tensiones ambientales asociadas pueden convertirse en importantes promotores de la violencia.

Ky Chung, un miembro del contingente boliviano de MINUSTAH abre un grifo de agua para un joven.

El Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) sugiere que en los últimos 60 años, al menos un 40 % de todos los conflictos intraestatales guardaban relación con los recursos naturales y que esa relación duplicaba el riesgo de reanudación del conflicto durante los primeros cinco años. Desde 1990, al menos 18 conflictos violentos han estado impulsados por la explotación de recursos naturales; ya fueran recursos de «gran valor» como la madera, los diamantes, el oro, los minerales y el petróleo, o de escaso valor como las tierras fértiles y el agua.

El cambio climático también se considera un «multiplicador de amenazas», ya que exacerba las amenazas causadas por la pobreza persistente o una deficiente gestión de los recursos. El Consejo de Seguridad reconoció las posibles implicaciones del cambio climático en materia de seguridad.

Cada 6 de noviembre, la ONU celebra el Día Internacional para la Prevención de la Explotación del Medio Ambiente en la Guerra y los Conflictos Armados. La ONU y el Secretario General reconocen también la necesidad de integrar cuestiones sobre la asignación de recursos naturales, la propiedad y el acceso a estrategias de consolidación de la paz inmediatamente después de un conflicto.

Sin embargo, solo algunas misiones de mantenimiento de la paz incluyen un mandato claro para ayudar al país anfitrión a gestionar mejor sus recursos naturales: